RESEÑAS DE LIBROS









"Mediante la lectura nos hacemos contemporàneos de todos los hombres y ciudadanos de los paises."













Sala de espera

Leí La sonrisa etrusca hace bastante ya, pero guardo de ese libro un buen recuerdo. La forma de narrar, la historia que se nos cuenta, los personajes… y, al fin y al cabo, la vida misma y el paso del tiempo era lo que se nos contaba en él. No es de extrañar que me quedara con el nombre de Sampedro apuntado en la memoria para seguir leyendo su obra. Tampoco es de extrañar que, con la de lectura atrasada que acumulo, por desgracia no haya sido hasta ahora cuando haya podido volver a encontrarme con este autor en su obra póstuma. Últimamente le conocí (televisivamente) en su faceta de economista (no en vano, esta era otra de sus ocupaciones y llegó a ser uno de los más respetados de España; prologó el famoso Indignaos así como publicó una decena de libros sobre economía) y se notaba que hablaba con mucho dominio y conocimiento sobre la crisis, el poder, los imbéciles que nos gobiernan, los recortes… Y es más: se le veía sensato, cabal, con la cabeza en su sitio, paciente y desbordante de vitalidad a pesar de su avanzada edad. Leer más “Sala de espera”

Aniquilación



Olvídate de lo que has leído hasta ahora. Cierra los ojos. Imagina que estás en otro sitio, en otro mundo. Como si tu realidad ya no existiera. Lo llaman el Área X. Y nadie sabe qué sucede realmente dentro de él, sólo que los que lo visitan, ya no vuelven iguales. Sigues con los ojos cerrados, intentando imaginarlo. Pero no puedes. Y te adentras en él, vas viéndote inmerso en una espiral de conceptos inexplicables, de compañeros de expedición que no lo son en absoluto, de situaciones que te llevarán irrevocablemente a la desaparición. Es el Área X, un universo vivo que está dispuesto a devorarte. Abres los ojos, intentas darle forma a aquello que has oído, que has intuido, pero no es algo concreto, es una sensación, un sentirte prisionero, metido en un puño cerrado, opresor, y a pesar de querer huir, no puedes, tu cuerpo no te lo permite, se siente drogado, obsesionado por encontrar respuestas, por saber lo que está sucediendo, lo que te rodea, aquello que has descubierto y que no logras responder con el lenguaje habitual. Lees Aniquilación y te das cuenta, lo sabes, que hay algo mucho mayor que el ser humano que quiere tragarnos, absorbernos como un agujero negro, fagocitando todo lo que se encuentra a su paso, haciéndote tiritar, de miedo y de placer, porque aunque el miedo es una emoción innata, la curiosidad puede más, te acerca a la extinción, a aquello que ya está abriendo sus fauces y que se convertirá en lo último que has visto, que verás, porque después de ello no hay nada más. Será tu último día, pero no podrás dejar de leer, eso, te lo prometo. La expedición número doce está compuesta por cuatro mujeres: una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y, la narradora, una bióloga. Descubrirán, en su viaje, una anomalía geográfica y formas de vida desconocidas hasta ahora. Pero hay algo más en el Área X que no entenderán y es que sus propios fantasmas saldrán a la luz, y los secretos que guardaban pueden ser la causa de su muerte.





La fragilidad del neón

Resulta difícil leer este magnífico catálogo de sueños rotos desde otro lugar que no sea la emoción, porque los hermanos protagonistas de La fragilidad del neón son personajes desencantados que sufren el constante acecho de la gota que colme el particular vaso de su aguante, de su capacidad de seguir almacenando fantasmas. Los sueños, los ideales rotos de Ramón y Manuel tienen que ver con su compromiso con la justicia, con una determinada idea de la libertad, y su propio compromiso es también la causa de esa fractura porque al tiempo que protagonistas de su lucha son también testigos de la inagotable capacidad de los hombres para hacer el mal en su nombre o en el cualquier otro. Una de las cosas que se aprenden en esta magnífica obra de Juan Laborda Barceló es que los sueños no se rompen de cualquier manera, a veces lo hacen como la cáscara del huevo, como parte necesaria de un proceso en el que nace algo hermoso. En el caso del lector, de los sueños rotos de los hermanos Sandoval nace un emocionante libro, en el caso de Ramón, el mayor de los hermanos, nace primero una vida apacible, triste y gris, si se quiere, pero alejada de la violencia y la sinrazón, al menos hasta que éstas vuelven a ella con los estragos que se pueden suponer.




Vivos en el averno nazi

Hablamos, lo hacemos y nuestras lenguas acaban agotadas, por el tiempo que ha pasado, por las vidas que hemos vivido mientras narrábamos el pasado, y sobre todo, por la falta de saliva al contar el horror que, en ocasiones, se vive. Si cerráramos los ojos, si los cerráramos un solo instante, quizá pudiéramos observar – paradojas de la vida – como nuestra vida ha sido diferente de lo que fue, de lo que sentimos, de lo que vivimos, inventando otras historias que, como en un cuento que termina en su final feliz, nos son más benévolas. Ser los protagonistas de nuestra vida tiene lo peor y lo mejor de, precisamente, vivir. Seguir, caminar, recordar a los que ya no están, o que están pero en realidad se han ido, invadidos por ese aura de pesadumbre que llenan los minutos que anteceden a la noche, o quizás los que, cuando nos despertamos, se filtran por las rendijas de las persianas. Vivos en el averno nazi es un libro, pero en realidad también es una conversación, es muchas conversaciones a través del tiempo, a través de las letras que se unen y forman un monólogo, un recuerdo, una Historia, la que se escribe con mayúscula y nunca pierde la dureza de la tinta al escribirla con, me temo, sangre propia. Porque aquí estamos ante un relato superviviente, ante una narración, un cuento real que supera a la ficción, un tremendo testimonio de cómo el horror puede no vencer, al menos en parte, a todas las batallas con las que combatimos a diario. Porque cuando echamos la vista atrás, cuando nuestro pasado está revuelto por el odio y la barbarie, sólo queda escuchar, en silencio, mientras intentamos que una pequeña lágrima no caiga o, mejor aún, que ruede por las mejillas, lavando todos esos pesares que agonizan en ese momento, en esa lágrima, para convertirnos, por fin, en alguien diferente.




Bajo la misma estrella

Emotiva, irónica y afilada. Una novela teñida de humor y de tragedia que habla de nuestra capacidad para soñar incluso en las circunstancias más difíciles. A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto. Hazel y Gus son solo adolescentes, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, solo existe el hoy y el ahora. Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel - conocer a su escritor favorito -, cruzarán juntos el Atlántico para vivir una aventura contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarles a ordenar las piezas del enorme puzle del que forman parte... Rebosante de agudeza y esperanza, Bajo la misma estrella es la novela que ha catapultado a John Green al éxito. Una historia que explora cuán exquisita, inesperada y trágica puede ser la aventura de saberse vivo y de querer a alguien.




"Cuando oigo que un hombre tiene el hàbito de la lectura, estoy predispuesto a pensar bien de el"



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